Islandia: La tierra del hielo y del fuego

Halló queridos lectores.

Vuelve el blog de viajes con menos actividad de la blogosfera, después de un año en blanco. Esta vez desde Islandia, tierra de vikingos, focas y volcanes. Llevamos aquí ya unos días, pero debido a la apretada agenda de actividades que tenemos no ha sido posible ponernos a contar aventuras hasta hoy, asi que va a ser un post de varias jornadas. De hecho mañana es nuestro último día aquí, aparte del que tenemos antes del vuelo de vuelta. Esa es otra, los vuelos a Reykjavik desde Madrid con Iberia son a unas horas infames, el de ida sale a las 9 y media de la noche, y aunque le ganas un par de horas al reloj, cuando consigues llegar al hotel la primera noche ya es tardísimo. Tanto que esa primera noche la pasamos en un hotel de aeropuerto, no os digo más. Cero glamour…

Los primeros tres días los hemos pasado en la capital, Reykjavik. He tenido que consultar varias veces cómo se escribe el nombre de la ciudad, porque como todo el mundo sabe, el islandés es un idioma inventado por el diablo para atormentar a los turistas. Es imposible recordar ningún nombre, los carteles son ininteligibles, y menos mal que los tienen traducidos al inglés, idioma que, afortunadamente, habla aquí todo el mundo. La ciudad es relativamente pequeña, al menos en población. Todo el pais tiene unos 380.000 habitantes, y la inmensa mayoria vive en la capital o en los alrededores. Luego hay, en todo momento y lugar, varios cientos de millones de turistas que animan las calles de la ciudad con sus encantadores gritos y empujones. Vamos, más o menos lo mismo que en todas partes del mundo en verano,

A la mañana siguiente, después de recoger nuestro flamante coche de alquiler (un jeep renegade 4×4 que, a pesar de lo que pueda parecer, es una birria tremenda pero que te lo cobran a precio de Rolls-Royce) nos dirigimos a la primera actividad típica que se hace aquí: Los baños termales. Los hay por todas partes, piscinas más o menos naturales de agua caliente de origen volcánico. Con sílice, con azufre, con lo que quieras. Y es que los islandeses no pagan calefacción, la práctica totalidad de la energía que necesitan es de origen geotérmico: Aprovechan el calor de la actividad volcánica para generar electricidad y agua caliente. Así tienen los balnearios que tienen, claro. El que visitamos el primer día es el más famoso, se llama «Blue Lagoon» y es bastante espectacular: Una inmensa piscina de poco más de un metro de profundidad, bastante caliente y de un intenso color azul debido al sílice del agua. Además tienen un servicio de masaje flotante, te montan en una colchoneta y te dan un masaje bastante bueno. Lo mejor es el bar: Está dentro de la piscina, se paga usando una pulsera electrónica que te dan al entrar, y sirven unas cañas de cerveza lager local («Gull») que son una gloria. Comimos (bastante bien) en el restaurante del sitio y nos fuimos camino a Reykjavik. Tenemos el hotel muy bien situado, en plena zona de marcha, con todas las atracciones turísticas a tiro de piedra, y el coche en un parking al lado. Carísimo, eso sí, porque aquí los precios son de quedarte pálido. Ni Japón ni Nueva York, esto es una cosa tremenda. Probablemente se debe al tipo de cambio de la moneda local (coronas) con el euro, pero cuando haces el cálculo te echas a temblar. La cerveza está a precio de champán francés gran reserva, una pinta no baja de 15€. El caso es que la tarde la dedicamos a dar un largo paseo por el centro, ver los dos monumentos que hay (incluyendo la iglesia más fea del mundo, buscadla…) y cenar en un sitio pintoresco especializado en guisotes de pescado en sartén bastante buenos.

Ya el viernes, la primera frikada. A primera hora cogimos el coche para ir a un sitio llamado Jrstyghfrtxc dh Klrtvnmdr, que es un parque natural en la falla que hay entre las placas tectónicas de América y Europa, a bucear en la grieta. Con traje seco, porque el agua está a 2º. Para el que no lo sepa, un traje seco de buceo no deja entrar el agua, y se usa en sitios muy fríos. Es más difícil de poner que un traje de astronauta, y todavía más incómodo. El caso es que la empresa que lo organiza se encarga de todo, te ayudan a equiparte y te llevan al agua. Un canal estrecho de agua absolutamente gélida, pero de visibilidad ilimitada. La única parte del cuerpo que toca el agua es la cara, que tarda unos dos o tres minutos en quedarse dormida del frío, luego ya te relajas y empiezas a disfrutar. Una experiencia bastante recomendable.

Después, ya que estábamos por ahí, nos fuimos de excursión a ver un par de cosas. Primero una cascada, que aquí llaman «Floss», y asi he aprendido mi segunda palabra en Islandés. La primera es Geyser, esos chorros de agua hirviente que saltan desde debajo de la tierra en zonas volcánicas, y que deben su nombre al del pueblo dónde está el más famoso: Geysir. Muy espectacular y muy curioso porque el fenómeno se repite exactamente cada 7 minutos. Estás alli haciendo círculo con el resto de turistas, que están todos cronometrando, y cuando ves que levantan los móviles es que está a punto de salir el chorro. El chorro, por cierto, no me pareció gran cosa, nada que ver con las fotos que tienen en el centro de visitantes de al lado, dentro de la enorme tienda de souvenirs y ropa ártica, junto al restaurante de comida basura y detrás del centro de interpretación, pasado el museo antes de llegar al parking. Los parkings. Los parkings aquí merecen un comentario aparte. Todos son de pago, aunque no sean más que un descampadito del tamaño de media pista de pádel y sin asfaltar en medio del monte. Te hacen una foto de la matrícula al entrar y se pagan online. Tarifa plana, eso sí: 7 eurazos dejar el coche. Aunque sea todo el día…

El sábado fue un poco más relajado. Pasamos gran parte de la mañana en remojo en otro balneario (Sky Lagoon), éste mucho más pijo y lujoso si cabe que el del día anterior, sin masaje pero con unas instalaciones impresionantes. Además he batido mi record anterior en la hora de empezar a tomar cervezas: A las 9:45 ya estaba con la primera. Y ni siquiera fui yo el que inauguró el bar, poco después de las 9 ya había gente paseando por la piscina con el vaso en alto para que no se calentara. No me juzguéis, aquí las horas son distintas que en España, todo se hace antes… Tarde de reposo y paseo, un pub-librería con música en directo bastante bueno y cena en un sitio muy divertido de sopas en bollas de pan. Deliciosas. Hay otra ventaja de venir a Islandia en verano: No se hace de noche. No del todo, al menos. A partir de las 9 o 9 y media empieza como a atardecer, pero no oscurece del todo. En esta época del año tienen 20 horas de luz solar al día, y 4 de medio noche que ni siquiera está oscuro del todo. Sin embargo, al menos en nuestro barrio, sobre las 9 ya hay ambiente canalla de gente de marcha por los pubs y los garitos del centro.

Los siguientes dos días los tenemos fuera de Reykjavik, y ha habido alguna aventura digna de contarse. El domingo tuvimos todo el día de viaje por la costa sur, parando a ver cascadas (en Dsfgtrzv, en Gfrwsdtr y la célebre cascada de Xcvgrtfd nd Fgrtlk) y naturaleza salvaje en general. Y parando a echar gasolina cada poco porque la birria del Renegade tiene un depósito que le da para menos de 300Km. El caso es que después de todo el día conduciendo, en la última parada antes de salir (en el lago glacial de Lzcvbrtws df tgypkjdvb), se nos ocurrió comprobar las instrucciones para entrar en la cabaña que teníamos reservada, y que se suponía que nos quedaba muy cerca (junto a la pintoresca aldea de Hzxrtqwsfp). Descubrimos, horrorizados, que la que teníamos perfectamente planificada en el mapa al ladito de la última actividad del día y con llegada prevista a media tarde no era la que habíamos reservado, que estaba a más de 200Km por la carretera por la que habíamos venido. Estaba prácticamente al lado del punto de salida. No nos quedó más remedio que desandar todo el camino y tirarnos casi tres horas más de viaje hasta Przxctŷtrx. En total vamos a hacer el mismo tramo de 200 y pico kilómetros cuatro veces. En fín, no hay viaje sin aventura…

Más frikadas. Después de pasar unas breves 6 horas en el alojamiento más caro pero más glamuroso del viaje (un mini bungalow con sauna, jacuzzi y el techo de cristal para ver auroras boreales) nos recorrimos, otra vez, las casi tres horitas de carretera recta entre paisajes lunares de lava para la actividad del día: Un paseo en zodiac por un lago lleno de icebergs que se desprenden de un glaciar llamado Fgtcvbwsytds tr Ghḧ^p´qbtxĉ y que, según el guía, es el más grande de Europa. Equipados con trajes de explorador ártico que te dejan los organizadores. Muy espectacular todo.

La noche hoy la pasamos en otra cabina/bungalow muy lujosa al pie de otro glaciar (Trghsdcvxbn) en un paraje completamente desolado que quita el hipo. Como estar en Marte. Mañana volvemos a Reykjavik a pasar la última noche, pero al día siguiente, como el vuelo es a las tantas de la noche, tenemos un paseo en barco a ver ballenas. Si hay tiempo mandaremos la última crónica. Saludos desde el fin del mundo.

Luis y Elena

17 comentarios sobre “Islandia: La tierra del hielo y del fuego

Agrega el tuyo

  1. Me chiflan los nombres de todos los sitios que estáis visitando!!!!

    Y los outfits de las fotos, muy glamourosos indeed!!

    Bssss

    Belén

    Me gusta

  2. Homeeee!!! Ya era hora. Viendo el poco SEO de esto, voy a ir escribiendo segun leo. Me alegro de que hayáis llevado a Bad Bunny como se ve en la primera foto, para empezar. Sigo

    Me gusta

  3. Como no voy a dejar mis datos solo diré que soy Jaimezk, nieto de Menchujk y Peperrjj, hijo de Menchujk Tvier (usad el traductor si necesitáis)

    Me gusta

  4. No me deja poner mi despedida en idioma local. Maldito wordpress:

    Vio tölum minna og minna. Pú ert ao eldast. Vio elskum þig. Ég hef verio í Mojácar.

    (la traducción deja q deseas que he tenido q cambiar algunas letras inventadas)

    Me gusta

  5. Por fin crónica, que bien! Asi ya no leo periodico con el cafe 😉. Menudo viaje! A mi Kfhsgrfdk tambien me habia gustado mucho! No comáis ballena que es un timo caro y parece atun (al natural) pero seco… ¡Feliz Viaje!

    Me gusta

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑