Los soldados de Sipadán

Selamat Pagi , queridos lectores…
(Hoy no habrá fotos, la conexión va tan lenta que es prácticamente inviable)

Ultimo día de buceo hoy, y último post sobre el tema. Para no aburrir mucho con la cosa, trataremos de aliñarlo un poco con las habituales notas de color y sal gorda que tanto os gustan. Teníamos planificado volver hoy a Sipadán, con la esperanza de que se hubiera aclarado un poco el mar despues de estos días de buceo en charco de barro (caliente, al menos). A las 8 hemos embarcado con el amigo Adman y otra pareja (Suizo él, Canadiense ella, o por seguir el juego a los ideólogos del lenguaje, Canadiensa), sólo cuatro buzos hoy, mas el becario en prácticas que ponen siempre cerrando el grupo, un chavalín chino muy callado que sonríe mucho. Los tres cuartos de hora largos de viaje de ida se han hecho eternos, navegando contra el mar, zarandeados como subsaharianos en patera, y preguntándonos porqué demonios nos metemos en semejantes fregados.

  El caso es que, cuando hemos llegado (algo revueltos, pero agradecidos de no haber podido comer nada del desayuno asqueroso del buffet) y nos hemos echado al agua nos ha cambiado la cara. Algo ha debido pasar con las corrientes marino-telúrico-pelágico-oceánicas que, lo que hace tres días era como la sopa del cocido maragato hoy se había convertido en un agua clara de río de montaña. Hace unos días leí en algún sitio que una de las mejores 10 inmersiones del mundo estaba en Sipadán, y es la primera a la que nos han llevado. Tremendo. Un cañón de 600 y pico metros de profundidad que se llama «Drop Off», que recorres dejándote llevar por una corriente moderada, viendo pasar los tiburones, con cuevecillas en las que meterse a ver los esqueletos de tortugas centenarias que se van allí a morir. Una pasada.

 Entre inmersión e inmersión nos dejan en el merendero de la playa. Muy divertida la fauna humana que uno ve allí. Por si alguien dudaba del origen oriental de los gitanos, hemos compartido la mesa corrida con una familia hindú que era el clan Flores al completo: El Pescailla, Lola, Lolita y la Rosariyo. Clavados, oye. He estado también un rato observando a los soldados del destacamento que tienen allí destinado. Han montado un búnker de vigilancia (de madera, parece un chiringuito de playa naturista para pobres) en el que dos tíos hacen guardia, perfectamente equipados con el uniforme de combate completo, incluyendo casco, chaleco antibalas y rifle de asalto montado apuntando al mar, con aspecto de poder rechazar ellos dos solitos el desembarco de Normandía, y vigilando atentamente el horizonte. En realidad, estoy seguro que lo que observan con tanta atención es a las turistas en bikini, porque no recuerdo yo que Malasia tenga conflictos pendientes con ningún vecino, pero en fin…

 Las otras dos bajaditas que nos hemos hecho han sido del estilo de la primera, muy espectaculares y divertidas, con gran visibilidad y variado bicherío. Ya sabéis que, durante la subida al acabar la inmersión, cuando sólo quedan 5m para llegar a la superficie, hay que hacer una parada de seguridad que se llama «descompresión» y que sirve para eliminar el exceso de nitrógeno en la sangre. Durante los tres minutos que dura, si estás en mitad del mar, no hay nada que hacer salvo mirar el cronómetro a ver cuánto queda, pero si, como hoy, da la casualidad de que el fondo está a esos mismos 5m, pues te dedicas a seguir mirando bichos. Elena ha descubierto una anémona con su correspondiente familia de peces payaso en una de esas paradas, y empeñada en sacar la foto perfecta, se ha dedicado a meter el mango de la cámra de fotos (y media mano también) en la venenosísima anémona tratando de sacar del lado contrario a la aterrorizada pareja de pececillos que ya no sabían que hacer para esconderse. A mí, de verdad, ya me da hasta un poco de agobio ver el poco respeto que tenemos por la vida salvaje…

  De vuelta al hotel, bañito en la piscina que sienta fenomenal despues de tanta agua de mar. Por las tardes nos pasamos siempre un rato muy entretenido mirando a la gente que se está sacando aquí el título de buceo y que hacen prácticas en la piscina. Lo pasamos pipa viendo cómo practican ejercicios de seguridad como pasarse el regulador uno al otro y cosas así, que yo jamás en los 14 años que llevo buceando he visto tener que hacer a nadie. Nos ha distraído un momento una familia italiana con una niña de un año y medio, cuyo padre ha tenido la desvergüenza y el mal gusto de pasearse por el hotel con una braga naútica de color rosa como apretada y entalladita que daba risa verle. Se habrá quedado agusto el muy canalla…

Reseña gastronómica
¡¡¡¡NO PUEDO CREERLO!!!, ¿¡¡¡OTRA VEZ POLLO!!!?, ¡¡¡¡ME VAN A SALIR PLUMAS!!!! Mira, hoy han puesto un cocinero nuevo haciendo sopa de fideos de arroz, a ver qué tal… Ah, es de pollo. Vale, bien, bueno, aguanta un par de días mas y habrá acabado todo…

Mañana tenemos día de descanso, paseo, piscina, cervecitas, siesta, spa, resiesta, recervecitas y cena (mira que bien, ya tengo hecha la crónica de mañana), igual hacemos monográfico sobre fauna humana con bañadores de mal gusto… , hasta entonces, iklan, jumpa kamu esok

3 comentarios sobre “Los soldados de Sipadán

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  1. Ánimo con la comida! Esperamos que podáis mostrar alguna foto más adelante, con el agua clara seguro que serán espectaculares. Lo de los italianos y los fardahuevos horteras me temo que es costumbre local. Hace una semana fuimos nosotros a la playa en Muggia y estaba plagado aquello de fardahuevos de muy mal gusto. Yo me he acostumbrado y ahora lo que me sorprende es ver un bañador en condiciones…Seguid disfrutando y contándonos vuestras aventuras y reseñas gastronómicas. No me extraña que tengáis tantos seguidores, tienes mucho arte contando las cosas y la reportera gráfica es una profesional! 😉😘

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