La N-Tower de Seul y un tugurio de ramen

안녕하세요 aaaa,어떻게 지내세요?

Tremendo el día hoy, y eso que nos vamos quedando sin cosas qué hacer y tenemos que andar improvisando. Al menos ha hecho un día espléndido, sin nubes y con una temperatura bastante agradable, una vez se habitúa uno un poco al ambiente. Hoy no ha habido monumentos, sólo hemos hecho el turista a base de bien. A primera hora (esto es, despues de conseguir desayunar a una hora razonable, cuando aun queda café…) hemos ido a descambiar una cosa por otra talla, a buscar unas zapatillas para mí (a ver si de una vez tiro las de indigente que llevo, sin éxito) y a ver otro centro comercial muy de lujo en el que teníamos pensado comer, pero que debido a la aglomeración nos ha dado un poco de pereza. Esto de la cantidad de gente que hay aquí por la calle es tremendo, de verdad. Todo está lleno a todas horas, la gente va dándose empujones por la calle sin que haya ningún problema (algo lógico en una ciudad de mas de 10 millones de personas, aunque Elena va con los puños cerrados dispuesta a abrirse paso como sea…) y las estaciones de metro parecen la de Callao en navidad, pero todos los dias y a todas horas. Sin embargo, nunca hay problemas para encontrar mesa en un restaurante, ni para pagar en las tiendas a pesar de estar llenas…

Despues de no entrar en Tiffany’s, ya puestos a hacer el turista, nos hemos montado en el teleférico que sube a la N-Tower, que es el equivalente al pirulí pero que aquí lo tienen en lo alto de la montaña, desde dónde hay (aparte de un mogollón de gente, como era de esperar) una vista grandiosa de la ciudad. Y, copiando las mas absurdas costumbres de la humanidad, en la barandilla del mirador es dónde los enamorados hacen la chorrada ésa de poner el candado con sus nombres, tontería supina que se puso de moda hace un par de años en Roma y que hoy, vayas dónde vayas, hace todo el mundo (ahora ya verás cómo alguno deja un comentario todo ofendido diciendo que ellos también lo han hecho…). En el parque que hay a la entrada organizan conciertos y espectáculos folclóricos de cantes y bailes regionales, estos de la foto abajo (aparte del habitual sonido de flauta desafinada y tambores desacompasados) mueven con la cabeza unas cintas que llevan enganchadas en el pintoresco sombrerito blanco que podéis ver. El público (todos turistas igual de paletos que nosotros pero de otros paises) aplaude encantado. Nos hemos ido de ahí en ese momento aprovechando que la muchedumbre estaba distraída para no pillar follón en el teleférico de bajada.

Y nos hemos ido a Gangnam, otra vez, para poder pasear a gusto y compensar lo poco que vimos el día del diluvio. La verdad es que, de lo que hemos visto, es el barrio mas divertido de Seul. Absolutamente abarrotado de gente, contínuamente atascado, lleno de tiendas, bares, restaurantes extraños y enormes pantallas de anuncios.

Despues de un buen rato de patear la calle, entrar en unas cuantas tiendas y combatir la deshidratación con un par de milagrosas bebidas isotónicas  de color azul, hemos decidido que se acabó el andar. Google maps en mano (algún día habrá que darles un premio nobel o algo así por la maravillosa herramienta que han hecho, es imprescindible en los viajes), hemos encontrado un bar irlandés estupendo, con terracita pequeña pero muy agradable, para apretarnos un par de pintas de cerveza decente después de las birrias de estos días.

Es curiosa la falta de concepto de bar que tienen aquí, porque restaurantes hay mires por dónde mires, a millones, pero es muy difícil encontrar un sitio dónde tomar algo sin que te traigan el menú. Más difícil aún es que tenga terraza, a pesar de que, al menos en verano, la temperatura es bastante soportable. Total, que nos ha dado la hora de cenar, y no veas el cachondeo que hemos pasado con eso. Sección estelar:

Reseña gastronómica histórica
Hemos tirado de foursquare. Para el que no lo conozca, es una aplicación para el móvil con la gente dice dónde está, como se llama el sitio, qué dan allí, la calidad, etc. Todo ello con el mapa correspondiente. Con el tiempo, se ha convertido en el mejor recurso para descubrir sitios cuando no conoces la ciudad o la zona dónde estás. Despues de tanta barbacoa coreana teníamos antojo de ramen, un plato típico japonés que lleva pasta, carne, verduras y sopa, todo a la vez. Muy cerca de dónde estábamos nos recomendaba uno que la gente ponía muy bien, algo apartado de la zona de marcha del barrio. Nos hemos ido para allá y hemos descubierto un tugurio infame, oscuro, de techo bajo y de comer en la barra que nos ha parecido absolutamente maravilloso. Sin turistas, los cocineros con pinta de ex-presidiarios, carta ininteligible y camarero sin saber inglés. A base de gestos, sonrisas y buena voluntad hemos conseguido entendernos con él (hasta nos ha dado la password de la wifi porque la nuestra no funciona dentro de los sitios). Hemos comido dos tipos distintos de ramen, que han resultado ser de las cosas mas deliciosas que recordamos.

El de Elena (a la derecha en la foto) era Donkochu-Ramen y el mío (que picaba bastante) Kuro-Ramen. Lleva algas, unos brotes de soja y unos cuantos trozos de carne que se deshace en la boca. Me ha costado dos cervezas grandes poder acabarlo, pero la verdad es que nos ha encantado, el sitio, el ambiente y la comida. Muy divertido. Si alguno quiere probarlo, conocemos un sitio en Madrid que lo hacen bastante bueno, aunque menos exótico…

Y para acabar de hacer el turista paleto, resulta que en Gangnam hay unos postes en la calle (llamados Media Pole) que no sabemos muy bien para qué sirven, salvo que te puedes hacer fotos y decorarlas. Con el subidón de la cena, nos hemos venido arriba y nos hemos hecho la foto mas hortera posible, que os pongo aquí para regodeo general y para que podáis enseñársela a vuestros hijos como ejemplo de lo que no debe uno convertirse en la vida…

Bueno, creo que mañana vemos el último palacio (por ver algo, vamos, y no quedarnos con las ganas) del que hoy hemos aprendido que es patrimonio de la humanidad, aunque a estas alturas ya tengo muy poca fe en la arquitectura palaciega coreana. Como será nuestro último día completo en Seul, aprovecharemos para las últimas compras y recados.

Hala, 좋은 밤 y 내일 친구까지;-)

4 comentarios sobre “La N-Tower de Seul y un tugurio de ramen

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  1. 1. Moláis un montón 2. Creo que deberíais repetir gangan y dejaros de Palacios.3. Que ganas tengo de comer Ramen4. Me falta info de mercadillos 5.Me moláis mogollón Olga

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  2. No creo que necesiteis comentario sobre la foto del Gangman pole, madre de Dios! Dedidme que el marco es aleatorio y no teniais opción a elegir otro… La pose del tio abuelo Luis inmejorable, se nota que hoy el tema cervecitas se dio bien, por esos ojillos cerrados y planta serena :-)Seguiremos leyendo cómo termina la aventura antes de que paseis a los tiburones…besoooos desde la aldea!!!!!!!

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  3. Cualquier dia de estos (cuando descubramos que vivimos en Matrix) me enchufaran a una maquina, me cargaran un programa en la cabeza en que estarán todas las vivencias de vuestros viajes y diré… Ya conozco Seul.

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