Kuala desde las alturas

Holaaaaa baik

Siguiendo con las estadísticas que tanto os gustan, os alegrará saber que hoy nos hemos pateado la friolera de 14.72Km en 22137 pasos, quemando un total de 2561 calorías (yo, además, me he hecho dos anchos en la piscina del hotel). Y esto no lo digo yo, lo afirman los dos monitores de actividad que Elena lleva encima en todo momento y que hay que andar cargando cada noche, igual que los dos móviles, la wifi portátil, las tres baterías de reserva, el iPad y la cámara de fotos. Nos hemos tenido que traer dos regletas de casa, porque no nos dan los enchufes. Deberíais ver el carajal de cables y cargadores de la mesita de la habitación, da miedo.

Con la diligencia y la disciplina que nos caracteriza como turistas avezados, hemos conseguido salir del hotel mas allá de las 10 y media de la mañana, que ya está bien. La primera actividad planificada (es un decir) del día ha sido la reserva forestal de Bukit Nanas, una selva que hay en mitad de la ciudad, de un tamaño razonable (como una cuarta parte del parque del Retiro, vamos, no es algo desmesurado) bastante vistosa y cómoda de recorrer. Tienen unos puentes colgantes muy chulos para verla desde arriba, y unos cuantos monos con los que hay que tener cuidado porque hemos leido que, si te descuidas, los canallas saben abrir las cremalleras de las mochilas y echan mano a cualquier cosa que brille. Hemos procurado no hacer mucho caso de los carteles de advertencia sobre las especies peligrosas que habitan la selva, con dibujos de bichos de muchas patas y amenazadoras pinzas. ¿Porqué preocuparse? Hacía demasiado calor para pensar…

Despues, y aprovechando que estaba ahí al ladito, nos hemos subido a la torre de comunicaciones de la ciudad (ya sabéis que nosotros somos mucho de hacer estas cosas de turistas), que es como la tercera o cuarta mas alta del mundo. Grandiosas vistas y muchas fotos chulas, vease ejemplo adjunto. Claro, con esas dos cosas ya se nos ha echado la mañana encima, así que para comer nos hemos bajado la cuesta (todas estas cosas las hacen siempre, como es lógico, en lo alto de una colina) a un bar con el prometedor nombre de «Brusseles Beer Bar», que ha resultado ser un local de menu del día en la entrada de un edificio de oficinas. Nada exótico ni auténtico, pero al menos nos hemos tomado unas cervecitas para reponer los líquidos y sales minerales perdidos durante la tremenda sudada que nos hemos pegado subiendo la rampa hacia el parquecito…

Ha habido después un ratillo de compras en un centro comercial cercano (en realidad varias horas de suplicio, pero he prometido portarme bien y no quejarme demasiado del tema), al que hemos tardado en llegar mas del doble de lo que aseguraba el google maps, porque, por increíble y patético que parezca, nos hemos perdido. No había mas que seguir la flecha que te pone el móvil, y aun así nos hemos equivocado de calle. Varias veces. Al menos, en nuestra ridícula persecución de la dichosa flecha nos hemos salido de las zonas turísticas, a través de un pintoresco barrio llamado Bintang, lleno de calles de aspecto poco recomendable, restaurantes chinos a pie de calle de olores desconocidos y dudosas condiciones higiénicas. Muy interesante.

Bañito en la piscina del hotel (me he nadado dos anchos enteros, como os decía, en impecable estilo crawl) que, despues de unas cuantas horas de andar con esta temperatura y esta humedad, sienta de miedo, y listos para la principal actividad del dia: Subirnos a las famosas torres Petronas, que se han convertido casi en el símbolo del pais. Las entradas las traíamos compradas por Internet desde hace semanas, porque hay lleno total todos los días. Muy espectacular la experiencia, te suben primero a la pasarela que une las dos torres (a 170m sobre el suelo), y despues a una sala con ventanales a nada menos que 370m de altura. Otra vez vistas grandiosas, pero en esta ocasión de noche, que es mucho mas espectacular. Muy chulo todo, la verdad.

Como tenemos el hotel al lado de las torres, y estábamos ya bastante machacados, hemos decidido cenar en una taberna irlandesa (¿qué pasa? ¿no os parece Irlanda lo bastante exótico?, sois implacables, de verdad…) despues de trasegarnos una pinta de Kilkenny, esa estupenda ale que tienen, como si fuera cocacola, todos los irlandeses del mundo. Me he apretado un trozo de carne bastante respetable, con ganas ya de meter proteínas despues de tanta guarradilla oriental. Elena, siempre mas moderada y sensata que yo, se ha comido una hamburguesa. Nos han invitado al postre. Como véis, la sección gastronómica del blog no es muy pintoresca hoy. Ya mejorará…

Tenemos grandes planes para mañana, aunque uno de ellos es una excursión a ver un templo budista que está tan tan lejos que parece otro continente, así que todo va a depender de qué tal recuperemos fuerzas esta noche. Seguiremos informando. Selamat Malam

2 comentarios sobre “Kuala desde las alturas

Agrega el tuyo

  1. Luis no vemos fotos de típica cerveza local ¡¡¡un beso…como siempre, me divierte leeros…Sobre todo desde la oficina, que me dais una envidia…Traedme algo de imitación¡¡¡¡…:-)…Prima Larry.

    Me gusta

Deja un comentario

Blog de WordPress.com.

Subir ↑