Luis y Elena en Tokyo: Segundo dia

Konichiwa, queridos lectores…

Hoy estoy tan cansado que no se qué tal me quedará la crónica del día, haré lo que pueda. Como dice Elena, la mejor manera de hacer turismo para conocer bien una ciudad es andando, y tiene razón… hasta cierto punto. Hemos estado en dos barrios, que a escala de Tokyo es como decir que si nuestro hotel esta en moncloa, hemos ido primero a Arturo Soria y despues a Aranjuez. Andando. Bajo un sol que no lo aguanta ni el Cid. Bueno, el caso es que como Elena ya está trasmitiendo el viaje en directo por facebook os voy a ahorrar los detalles cotidianos. Va a ser una crónica costumbrista:

1.- Los restaurantes
Los restaurantes son un descojono. Cuando entras, las camareras (siempre son chicas) te hacen unas reverencias de partirse la espalda. No tienes ni puta idea de qué estas pidiendo, y cuando lo pruebas no lo reconoces. Se puede fumar en todos. No hay cubiertos, solo palillos, y casi siempre, con la comida, viene incluida una sopa de cosas raras. Cuando te vas, la camarera grita y entonces los cocineros (que están a la vista) se dan la vuelta, levantan los cuchillos y gritan algo así como «!!!! BANZAI KAMIKAZE SAYONARA UUUAHHHH!!!! todos a la vez. La primera vez acojona, ahora me parece pintoresco.

2.- Los japoneses
Son todos sonrientes, amables, siempre estan con el movil y estan como cencerros. Todos llevan el maletin del portatil y van vestidos igual: Camisa blanca y pantalon negro. Los jovenes llevan el pelo teñido de colores y estan aun mas locos que los mayores. Son todos flacos y feos

3.- Las japonesas.
Son todas feas y flacas, siempre estan con el movil y estan como cabras. Van tambaleandose encima de unos tacones que hasta a Elena le asustan. Se tapan la boca al reirse. Las mas jovenes se visten de putas y se ponen en la calle a que les hagas fotos. Según mi opinión, la culpa es de los padres…

4.- El metro
El metro sí que es un descojono. Hay tres compañias en tokyo con redes de metro independientes, y no tengo ni idea de si el billete de una vale para otra. Los nombres de las estaciones son irrecordables (¿alguien puede distinguir entre Akasaka, Akusaka, Ukasuka o Ekasake?), pero al menos estan numeradas… con numero distinto segun la linea. La que queda mas cerca del hotel, por ejemplo, se llama «Akasaka-Mitsuke» y es la numero 13 en la linea M (naranja) pero la 5 en la Z (morada). Hay estaciones con mas de 100 salidas, y en algunas incluso mercadillo. Elena, nada mas entrar en el vagon, se pega a una esquina porque ha leido que en el metro meten mano a las chicas y por eso hay vagones solo para mujeres

Bueno, mañana vamos a Kyoto en el tren-bala. Lo de reservar los asientos en la oficina de la compañia de trenes ha sido un show, pero no ha salido mal del todo. Con el callejinglish se va a todas partes. Y, bendita sabiduría oriental milenaria, vamos en un vagon de fumadores. Sí, queridos lectores, en Japon aun se respetan las tradiciones ancestrales que se han perdido en el occidente civilizado. Han hecho la melonada de prohibir fumar en la calle, pero los «smoking points» callejeros tienen su encanto. Hoy me he fumado un piti escondido mientras Elena estaba en una tienda, con la misma sensacion de emocion por lo prohibido que cuando empecé a fumar con 16 años…

Y por cierto, nos hemos vuelto a meter un homenaje de sushi para cenar que hemos salido mareados. La despedida de los cocineros con su «!!! KATANA KAWASAKI YAMAHA UUUAAAAHH!!!» al unísono ha sido memorable.

Hala, mañana mas…

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